Enfrentamientos por un motín en una cárcel al norte de Ecuador deja 17 muertos

25 de septiembre del 2025.- Al menos 17 reclusos han muerto este jueves durante el segundo día de motines en cárceles de Ecuador, esta vez en la prisión de Esmeraldas, en el norte del país y cerca de la frontera con Colombia. Las autoridades han señalado que se encuentran investigando los hechos para determinar cómo se desató la violencia dentro del centro penitenciario.

El nuevo episodio ocurre después de que el miércoles otra rebelión en una cárcel al del sur del país dejase 14 personas muertas y 14 heridas. En los últimos años, Ecuador ha enfrentado una ola de violencia carcelaria que ha dejado cientos de muertos, convirtiendo al sistema penitenciario en uno de los focos más críticos de la crisis de seguridad nacional.

El Gobierno del presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, que ha prometido endurecer su política contra el crimen organizado, ha responsabilizado de los disturbios a bandas que disputan territorio y control dentro de las prisiones.

Las autoridades confirman miembros de grupos criminales entre los muertos
Al llegar las unidades de élite de la Policía, las autoridades han constatado que en uno de los pabellones había 14 personas fallecidas, entre ellas reos que pertenecían a los Grupos de Delincuencia Organizada denominados Los Choneros y Los Lobos.

Las cárceles son uno de los epicentros de la crisis de violencia criminal sin precedentes que atraviesa Ecuador, al haber sido asesinados en su interior unos 600 reclusos desde 2021, la mayoría en una serie de masacres por enfrentamientos entre bandas rivales.

Este fue uno de los motivos que llevó al presidente de Ecuador, Daniel Noboa, a declarar en enero de 2024 al país bajo “conflicto armado interno” y decretar una serie de Estados de excepción con medidas como la militarización de las cárceles, con el objetivo de recuperar el control estatal de las prisiones, hasta ese momento dominadas por las bandas criminales.

Las masacres en las cárceles ocurren en momentos en que las fuerzas del orden están concentradas en controlar la seguridad del país ante el paro nacional convocado por los indígenas por el alza del costo del diésel a raíz de la eliminación del subsidio a ese combustible.