Encuesta estratégica en Morelia. ¿Cómo van? (Columna Política “Bajo la Lupa”)

*MILITANCIA PARTIDISTA EN MICHOACÁN: DEL MÚSCULO A LA *CARICATURA.
*ENCUESTA ESTRATÉGICA EN MORELIA. ¿CÓMO VAN?
*LA RESPONSABILIDAD DEL ESTADO FRENTE AL DELITO JUVENIL
ColumnaOolítica “Bajo la Lupa”, Por Armando Saavedra (30-III-2026).- Los números oficiales del INE sobre militancia en Michoacán a marzo de 2026 muestran un panorama que desnuda la realidad de los partidos políticos en el estado. El ranking, de mayor a menor número de militantes, es el siguiente:
1. ​Movimiento de Regeneración Nacional (Morena): 322,732 militantes
2. ​Partido de la Revolución Democrática de Michoacán (PRDM): 92,458 militantes
3. ​Partido Verde Ecologista de México (PVEM): 56,388 militantes
4. ​Partido del Trabajo (PT): 50,843 militantes
5. ​Partido Revolucionario Institucional (PRI): 27,013 militantes
6. ​Partido Acción Nacional (PAN): 14,347 militantes
7. ​Movimiento Ciudadano (MC): 11,476 militantes
El contraste es brutal: Morena, con más de 322 mil afiliados, se coloca como la fuerza dominante, mientras que el otrora poderoso PRI apenas rebasa los 27 mil militantes, y el PAN, que en otros tiempos presumía músculo, hoy apenas suma poco más de 14 mil. Movimiento Ciudadano, con algo más de 11 mil, se queda en el sótano.
Lo más llamativo es que, después de Morena, el partido con mayor militancia es el PRDM, con más de 92 mil afiliados, lo que confirma que las premoniciones de su dirigente estatal, Octavio Ocampo Córdova, podrían estar más cerca de la realidad de lo que muchos pensaban. El PRD, que parecía condenado a la extinción, hoy aparece como la segunda fuerza en número de militantes en Michoacán, superando incluso al PRI y al PAN.
La conclusión es clara: los partidos que alguna vez fueron considerados “grandes” hoy parecen más una caricatura de sí mismos. Con estructuras tan reducidas, ¿a cuántos les alcanzará para cubrir la operación político-electoral del proceso 2027? Recordemos que en 2024 ni siquiera tuvieron la capacidad de cubrir la totalidad de las casillas en el país, lo que derivó en su estrepitosa derrota.
En Michoacán, los números no mienten: Morena domina, el PRDM sorprende, y los demás sobreviven más por inercia que por fuerza real. La militancia es el termómetro de la estructura, y en este caso, el termómetro marca fiebre para unos y congelamiento para otros.
ENCUESTA ESTRATÉGICA EN MORELIA. ¿CÓMO VAN?
En Morelia, la política local se mueve con la sutileza de un ajedrez donde las piezas no siempre son las que aparentan. Recientemente, una empresa encuestadora de prestigio levantó un estudio entre el 12 y el 15 de Marzo de 2026, cuyos números no podemos revelar, pero sí las tendencias que nos permiten entender el tablero electoral rumbo al 2027.
Lo que sí podemos es cronicar los resultados que muestran con claridad el dilema que enfrenta Morena. LUIS NAVARRO GARCÍA, actual secretario de Finanzas estatales, se ha colocado al frente de las simpatías internas, con un reconocimiento positivo que lo convierte en puntero natural. Muy cerca aparece el diputado local JUAN CARLOS BARRAGÁN VÉLEZ, pero arrastra un pesado lastre: un alud de negativos que compromete seriamente su viabilidad. Si la dirigencia guinda se inclina por un varón, la decisión se reducirá a escoger entre NAVARRO, con perfil técnico y bajo desgaste, o BARRAGÁN, con estructura pero con rechazo ciudadano.
En cambio, si la apuesta es por una mujer, Morena enfrenta un problema mayor: las aspirantes no logran conectar con el electorado y la marca sola difícilmente alcanzaría para hacerlas ganar. En ese escenario, la única con margen de crecimiento es JULIANA BUGARINI TORRES, diputada que podría capitalizar el vacío. Y aunque GLADYZ BUTANDA aparece con un alto nivel de conocimiento, su problema es que no logra traducirlo en intención de voto; si en Morelia no pinta, menos aún en una competencia estatal.
Del lado opositor, Acción Nacional concentra las cartas más fuertes. PAOLA DELGADILLO, esposa del alcalde ALFONSO MARTÍNEZ, aparece como figura competitiva, pero su eventual candidatura depende de que MARTÍNEZ no busque la gubernatura. Si él se lanza, PAOLA quedaría fuera y el PAN tendría que recurrir a sus varones: DAVID CORTÉS MENDOZA, YANKEL BENÍTEZ SILVA y FITO TORRES. Llama la atención el caso de CORTÉS MENDOZA, bien posicionado en las preferencias pese a que su desempeño legislativo ha sido irrelevante. YANKEL, con perfil joven, y FITO, con trayectoria, completan la baraja, aunque con menor tracción. La pregunta es cuál de ellos logrará crecer y convertirse en opción real frente a la maquinaria guinda.
El PRI, cada vez más debilitado, sigue teniendo en GUILLERMO VALENCIA REYES, alias “Memo Cahuamas”, a su rostro más visible. Su conocimiento popular es amplio, pero su problema es idéntico al de BARRAGÁN: demasiados negativos que hacen dudar de su capacidad para sumar votos efectivos. La gente lo ubica, lo reconoce, pero no necesariamente lo quiere en la boleta. Esa contradicción lo mantiene en un limbo político, presente en el ánimo ciudadano pero sin posibilidad clara de victoria.
En suma, Morena tiene la ventaja de la marca y un puntero sólido en LUIS NAVARRO, aunque con la incógnita de género y la amenaza de desgaste si se equivoca en la selección. El PAN, por su parte, depende de la definición de ALFONSO MARTÍNEZ y de la capacidad de sus aspirantes para crecer más allá de la burbuja azul. El PRI, atrapado en la figura de MEMO VALENCIA, difícilmente podrá romper el techo de cristal que le imponen sus negativos. El tablero está abierto, pero los datos dejan claro que en Morelia la disputa será entre la consolidación de Morena y la resistencia del PAN, mientras el PRI se mantiene como actor testimonial.
Porque al final, el hombre no solo vive de ilusiones, también sufre las realidades. Y en política, esas realidades pesan más que cualquier discurso. Algunos actores se empeñan en andar en la brega de las candidaturas sin ninguna posibilidad real de triunfo, pero ya saben que “en la negocia” algo queda: una regiduría, una dirección, un contrato, o simplemente la foto en el cartel. La encuesta desnuda esa verdad incómoda: hay quienes sueñan con gobernar, pero en el fondo solo buscan negociar.
En conclusión, LUIS NAVARRO GARCÍA se mantiene como la figura más sólida dentro de Morena. Su campaña “Haciendo Barrio” le ha dado un reconocimiento que no es casualidad, y aunque no es un santo de devoción para todos, su presencia constante y competitiva lo coloca como una apuesta estratégica para la coalición. Enfrentar a NAVARRO no será tarea fácil para nadie.
LA RESPONSABILIDAD DEL ESTADO FRENTE AL DELITO JUVENIL
El asesinato cometido por un menor de 15 años en Lázaro Cárdenas ha desatado una tormenta política y mediática. Gobernador y diputados se apresuran a exigir que se le juzgue como adulto, que se castigue a los padres, incluso que se aplique la pena de muerte. La indignación es comprensible, pero las propuestas son un despropósito: más que justicia, son un reflejo del vacío institucional que el Estado ha dejado en materia de prevención, educación y salud mental.
El límite jurídico y biológico.
Un adolescente de 15 años no puede ser juzgado como adulto porque la ley lo prohíbe y la ciencia lo explica. El cerebro aún no ha completado la maduración de las áreas que regulan el control de impulsos y la previsión de consecuencias. La justicia juvenil existe precisamente para reconocer esa diferencia y ofrecer un camino de reinserción. Convertirlo en “adulto judicial” es renunciar a la misión de reeducar y condenar a la sociedad a repetir el ciclo de violencia.
La pena de muerte: retroceso civilizatorio. La propuesta del diputado CARLOS ALEJANDRO BAUTISTA TAFOLLA alias “el diputado del sombrero”, de aplicar la pena de muerte a un menor es ilegal, inconstitucional y moralmente inadmisible. México ha firmado tratados internacionales que prohíben expresamente esa práctica. Ejecutar a un adolescente sería negar toda posibilidad de reinserción y convertir al Estado en verdugo de su propia incapacidad. Sería un retroceso civilizatorio, un salto hacia la barbarie disfrazado de justicia.
Padres como chivos expiatorios. Fincar responsabilidad penal a los padres es otra salida fácil y populista, como lo propone el diputado verde ALFREDO ANAYA. Los padres tienen deberes de cuidado y educación, sí, pero no pueden ser responsables directos de los actos criminales de sus hijos. Castigarlos no previene el delito, solo destruye más familias. El verdadero responsable es el Estado, que ha abandonado la creación de escuelas especiales, programas de salud mental y espacios de atención para los llamados “inquietos” o niños con síndromes de atención. Culpar a los padres es encubrir la omisión institucional.
El vacío institucional. Aquí está el núcleo del problema: el Estado no ha construido las instituciones necesarias para atender a menores con problemas de conducta o necesidades especiales. No existen suficientes programas de salud mental infantil, ni acompañamiento psicológico en las escuelas, ni capacitación docente para manejar casos complejos. Los adolescentes con déficit de atención o conductas disruptivas son etiquetados y marginados, hasta que el abandono se convierte en tragedia.
La justicia juvenil en México es débil, burocrática y sin infraestructura real de reinserción. No hay centros especializados, terapias efectivas ni programas educativos que acompañen el proceso. El Estado se desentiende, el menor delinque, la sociedad exige venganza, y los legisladores responden con propuestas populistas que no resuelven nada. Ojo gobernador ALFREDO RAMÍREZ BEDOLLA.
En conclusión, el asesinato cometido por un menor es un hecho gravísimo, pero la reacción no puede ser la venganza disfrazada de justicia. Juzgarlo como adulto, aplicar la pena de muerte o castigar a los padres son salidas fáciles que encubren la verdadera falla: la ausencia del Estado. La pregunta es clara: ¿cuál es la responsabilidad del Estado? La respuesta también: garantizar educación, salud mental, prevención y reinserción.
La justicia juvenil no es un privilegio, es un derecho. Y la sociedad debe exigir que el Estado cumpla con su deber. Porque si no existen escuelas para alumnos especiales, si no hay programas de atención, si no hay prevención, entonces el crimen del menor no es solo un fracaso individual: es el reflejo del abandono institucional.
El menor cometió un acto grave, sí. Pero el Estado cometió uno mayor: renunciar a su responsabilidad de educar, prevenir y atender. Esa es la verdadera deuda que hoy se exhibe con crudeza.

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