01 de marzo del 2022.- La invasión rusa de Ucrania continúa con ataques en varios frentes cada vez más contundentes en la sexta jornada de guerra. Las tropas rusas han vuelto a bombardear intensamente la segunda ciudad del país, Járkov, donde un proyectil ha caído junto a la sede de la asamblea regional, y combaten en Jersón, al sur, junto a la desembocadura del río Dníeper y cerca de la península de Crimea. Mientras, la capital, Kiev, aún resiste, pero también allí Vladímir Putin ha redoblado la ofensiva.

Imágenes vía satélite han captado el avance de un enorme convoy militar ruso que se aproxima a la capital por el norte. Son 65 kilómetros de carros blindados, artillería y otros vehículos. Los kievitas se preparan para el asalto después del último aviso del Kremlin: les pide que evacúen las cercanías de las infraestructuras de los servicios de seguridad y centros de telecomunicaciones.
Kiev ha amanecido nevada después de unas horas de tensión sin explosiones. Según ha informado el enviado especial de TVE, Victor García Guerrero, las sirenas han sonado varias veces, pero en las últimas horas no se han producido bombardeos, al menos, en el centro de la ciudad.
El Gobierno ucraniano cifra en 352 muertos y más de un millar de heridos las víctimas de la invasión, en el último parte oficia del pasado domingo. Al menos 677,000 personas han huido de la guerra, la mayoría en dirección a Polonia, y hay un millón de desplazados internos, según el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha intervenido ante el Parlamento Europeo y ha asegurado que su pueblo está “luchando por la libertad”. “No nos abandonen”, ha reiterado.
Fuertes bombardeos en Járkov
Los avances rusos se concentran en dos objetivos estratégicos: capturar la capital (y con ella, al gobierno de Zelenski) y enlazar territorialmente los territorios prorrusos de Lugansk y Donetsk (la región del Donbás, al este de Ucrania y fronterizo con Rusia) con la península de Crimea, que Rusia anexionó unilateralmente en 2014.
La ciudad de Járkov (1,5 millones de habitantes) está situada al noreste de Kiev y cerca de la frontera rusa, y desde el primer día de la invasión ha sufrido intensos ataques. Los rusos necesitan conquistar Járkov para poder avanzar por el este hacia Kiev sin dejar un peligroso núcleo de resistencia a su espalda.
El lunes, la ciudad vivió su jornada más trágica, con 11 víctimas civiles en el bombardeo de un edificio de viviendas. Este martes, uno de los edificios bombardeados ha sido el de la asamblea regional, situado en la plaza central de la ciudad, que ha sufrido el impacto de un proyectil de artillería. En ese mismo edificio, hace apenas unos días, vecinos de la ciudad contaban a un equipo de TVE que Járkov estaría entre los primeros objetivos de Rusia si decidiera invadir.
El asesor del Ministerio del Interior, Anton Geraschenko, ha asegurado que ha habido 10 muertos y 35 heridos y que “una tercera parte del edificio ha quedado destruida”. “Es un crimen terrible”, ha agregado.
A 100 kilómetros de Járkov, en Okhtyrka, en la región de Sumy, más de 70 militares y civiles ucranianos han muerto en los bombardeos con lanzaderas múltiples Grad, según el jefe de la administración militar regional, Dmytro Zhyvytskyi. La ciudad de Lebedyn, en la misma región, también está sitiada.
En la región de Kiev, un proyectil ha alcanzado un hospital privado de maternidad, según el consejero delegado del centro, Adonis, Vitaly Girin, citado por la agencia Ukrinform. Todas las personas han podido ser evacuadas.
“Para el enemigo, Kiev es el objetivo clave”, ha dicho Zelenski en uno de sus ya habituales vídeos difundidos en redes sociales. “No les hemos dejado romper la defensa de la capital, y nos han enviado saboteadores… También los neutralizaremos”, ha añadido.
Rusia ataca Jersón y asegura que controla el Mar de Azov
El Ministerio de Defensa ruso ha asegurado que Ucrania “ya no tiene acceso al Mar de Azov”, lo que de ser cierto significaría que las tropas rusas han tomado o al menos aislado la ciudad de Mariúpol, en la región de Donetsk, al este del país.
Mariúpol, que lleva días de asedio porque es un enclave estratégico, se ha quedado este martes sin electricidad después de la ofensiva rusa, pero los enviados especiales de TVE informan de que sigue bajo control ucraniano. Las tropas prorrusas en la zona se muestran confiados en que caerá en las próximas horas.
Por su parte, el Kremlin ya ha anunciado que los milicianos prorrusos han alcanzado el límite administrativo de esta región avanzando desde el este y han confluido con las tropas rusas que progresaban desde el sur. El ministro de Defensa, Sergei Shoigu, ha asegurado que continuarán avanzando hasta lograr “todos sus objetivos”.
Las tropas rusas han atacado también la ciudad de Jersón (300.000 habitantes), situada entre la costa del Mar de Azov y la del Mar Negro, y vía de entrada desde Crimea.
Remontando el cauce del río Dníeper se encuentran Zaporiyia (que vivió ataques el lunes) y Dnipro, localidad con varios puentes sobre el río y, por tanto, otro punto de importancia estratégica. El enviado de TVE, Óscar Mijallo, ha informado de que las sirenas han comenzado a sonar en Dnipro, pero aún no se habían producido bombardeos. Mientras, en Zaporiyia se espera también un ataque inminente, por lo que los milicianos han improvisado barricadas con sacos de arena.
Rusia ha reconocido bajas, pero no ha facilitado cifras, y asegura que ha alcanzado 1.325 objetivos de infraestructura exclusivamente militar. Por su parte, el Ejército ucraniano asegura que ha dado muerte a 5.710 soldados rusos y ha inutilizado 29 aviones y 198 tanques. Ninguna de estas informaciones ha podido ser verificada por fuentes independientes.
La embajadora ucraniana en Washington, Oksana Markarova, ha asegurado que Rusia ha utilizado bombas termobáricas. También conocidas como bombas de vacío, este tipo de armas provocan explosiones de alta temperatura, son capaces de vaporizar cuerpos humanos y están prohibidas por la convención de Ginebra.
Las negociaciones iniciadas el lunes entre representantes de ambos países acabaron sin resultado, aunque ambas partes acordaron volver a reunirse esta semana.
La mayor parte de la comunidad internacional continúa mostrando su rechazo a la guerra. La UE y Estados Unidos han acordado enviar armas y las sanciones internacionales están haciendo mella en la economía rusa, pero el presidente ruso, Vladímir Putin, está recurriendo a sus reservas de oro y divisas e incluso podría usar criptomonedas para eludir las restricciones.
Con información de RTVE de España



